Estudio muestra que en 20 años los cultivos transgénicos han generado beneficios para los agricultores brasileños

Estudio muestra que en 20 años los cultivos transgénicos han generado beneficios para los agricultores brasileños

Análisis reveló que la agricultura en Brasil ha mejorado su rentabilidad y sustentabilidad gracias a esta tecnología.

En 2018, Brasil cumple 20 años de adopción de transgénicos en la agricultura. A lo largo de este período, se destacan los beneficios para el productor rural derivados de la siembra de soya, maíz y algodón genéticamente modificados (GM).  Hubo por ejemplo reducción en la aplicación de plaguicidas por hectárea y disminución de las pérdidas debido al ataque de plagas. Como consecuencia, la productividad y el rendimiento de los cultivos GM fueron, en promedio, mayores que en cultivos convencionales. Los datos forman parte del estudio “20 años de transgénicos en Brasil: beneficios ambientales, económicos y sociales”, realizado por la consultoraAgroconsult con el apoyo del Consejo de Información sobre Biotecnología (CIB).

 

Durante el período analizado, el beneficio obtenido por hectárea de la soya transgénica fue hasta un 26% superior al de la variedad convencional. Para el maíz, el desempeño llegó a ser 64% mayor en la cosecha de verano y 152% superior en la cosecha de invierno. En el cultivo del algodón, las semillas transgénicas rinden un margen 12% superior a las no modificadas, según el estudio. “Es incuestionable el impacto positivo de esta tecnología en la actividad agrícola y en la calidad de vida, nivel de educación y renta de la población,” comenta la directora ejecutiva del CIB, Adriana Brondani.

 

 

El medio ambiente también se beneficia de la adopción de transgénicos

 

La reducción en la aplicación de plaguicidas por hectárea es uno de los factores que explica el incremento del rendimiento de las variedades transgénicas, el cual fue en Brasil de hasta 36% para la soya, 18% para maíz verano, 16% para maíz invierno y 32% para algodón. En el acumulado, la siembra de cultivos transgénicas evitó que se aplicaran más de 800 mil toneladas de plaguicidas usados para el control de plagas durante estos 20 años. Según el informe, la adopción de la semilla transgénica también evita el consumo de combustible que se utiliza en la maquinaria agrícola que se utiliza para aplicar productos fitosanitarios. En el período analizado, el estudio muestra que se ahorraron 377 millones de litros de combustible, lo que equivale retirar de circulación 252 mil automóviles de las calles brasileñas por un año.

 

Considerando el diferencial de productividad entre los sistemas que adoptan la biotecnología y los que no la utilizan, otro beneficio ambiental es la menor presión por nuevas áreas agrícolas. “En otras palabras, si fuera necesario mantener el nivel de producción alcanzado por las áreas de cultivos transgénicos, deberían haber sido sembradas 9,9 millones de hectáreas más en el país entre 1998 y 2017,” resalta Brondani.

 

Los beneficios acumulados de la reducción en la aplicación de plaguicidas y del ahorro de área cultivada impactan directamente en las emisiones de gases de efecto invernadero. La disminución de emisiones alcanza 26,5 millones de toneladas de CO2, lo que equivale a la siembra de 189 millones de árboles nativos.

 

Las tasas de adopción revelan eficiencia

 

La simple vista, la velocidad con que se dio la adopción de la tecnología, en Brasil y en el mundo, sugiere que hay ventajas claras en su adopción y que éstas han sido consistentes a lo largo de los años. En el maíz, la adopción saltó al 66,8% en la cosecha de verano y el 81,6% en la cosecha de invierno en apenas cuatro años de cultivo. Actualmente, el 92,3% de la soya producida en suelo brasileño es transgénica, así como el 86,7% del maíz de verano, el 74,7% del maíz de invierno y el 94% del algodón.

 

En Chile, el Director Ejecutivo de ChileBio, el doctor en Ciencias Biológicas Miguel Ángel Sánchez, afirma que las cifras de Brasil son un nuevo aporte para demostrar que este tipo de tecnología puede ser eficiente y a la vez sustentable. “Además, los cultivos transgénicos son los más regulados en el mundo, por lo que deben pasan estrictos análisis de riesgos que prueben su seguridad para el consumo humano, animal y para el medioambiente, antes de salir comercialmente al mercado”, agrega.

 

Fuente:
Viveros de Chile A.G

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