La hora de los castaños: ¿cuál es el potencial productivo de la zona sur?

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El cultivo de castaños durante los últimos años ha mostrado un destacable crecimiento en Chile. Si bien la región del Bío Bío, principalmente la Provincia de Ñuble, sigue liderando la producción, la zona sur tiene grandes posibilidades de sumarse a este boom productivo.

En el país existen dos cultivares: el tradicional y el marrón, siendo este último el que genera mayor interés para el mercado internacional donde se busca mejor calidad y se alcanzan los mayores precios.

Según los datos del Catastro Frutícola Regional (Odepa-Ciren, 2016) en Chile hay unas 909 hectáreas plantadas con este frutal; sin embargo, estudios recientes permiten asegurar que la superficie actual de castaños es considerablemente superior a las cifras oficiales.

Por ejemplo el “Estudio del potencial de desarrollo tecnológico,productivo y comercial de la producción de castañas en Chile, con énfasis en el territorio de Laja-diguillín, región del Biobío” realizado por la Fundación para la Innovación Agraria destaca que en el país es posible que existan entre 1.700 a 2.000 hectáreas (2016), la mayoría concentradas en la localidad El Carmen.

Este crecimiento en superficie, aseguran en el documento, se explica por el establecimiento de varios huertos durante los últimos años, debido a las buenas expectativas de rentabilidad de la castaña.

POTENCIAL

De acuerdo a los datos entregados por FIA los rendimientos esperados en los huertos de Chile son más altos que los obtenidos en países del hemisferio norte. Así, Italia tiene un rendimiento de 3.5 toneladas por hectárea, mientras que en nuestro país se espera alcanzar las 5 toneladas por hectárea debido a las mejores condiciones sanitarias y edafoclimáticas.

Esta es una de las razones por las que la producción de castaña se torna atractiva para los productores, además se suma que el mercado mundial de castañas es abastecido principalmente por el hemisferio norte y su oferta ha bajado en forma considerable en lo últimos cincuenta años debido a dos factores principales: el envejecimiento de la población y el de los huertos, y la muerte de árboles por un hongo de la madera llegado desde China.

Miguel Ellena, investigador de Inia Carillanca, confirma que el cultivo del castaño para fruto ha tenido un impulso importante. Está presente en algunas localidades de Malleco (Collipulli y Victoria) y en localidades de Cautín (Gorbea, Villarrica, Loncoche, Huichahue y Vilcún).

En estas comunas se han implementado huertos con variedades tipo marrón que son las que tienen las mejores características tanto para procesado como uso directo.

“En la zona sur el castaño es una buena alternativa productiva por la demanda de su fruta en el Hemisferio norte. Se requiere fruta de alta calidad libre de tabiques que permita ser fácilmente industrializada, particularmente el proceso de pelado. Las variedades que reúnen estas condiciones son por ejemplo aquella tipo marrón y que a su vez alcanzan los mejores precios en el mercado”, sostiene.

Este cultivo dice Ellena se complementa bien con los avellanos, particularmente en el uso de maquinarias, especialmente cosechadoras; sin embargo, requiere un manejo de post-cosecha diferente, asemejándose a la fruta fresca.

“El castaño, también podría transformarse en una excelente alternativa productiva para medianos y pequeños productores. Cabe destacar, que se podría manejar asociado con cultivos anuales entre las hileras de plantación como lupino, arvejas, habas, cereales y algunas hortalizas. Esto significa colocarle un segundo “piso” productivo al predio y además lograr ingresos económicos previo a la entrada en producción del huerto”.

Otro dato interesante es que es posible obtener miel de alta calidad a partir de polen de castaños, ya que es una especie que se poliniza tanto por insectos (entomófila) como a través del viento (anemófila).

“Se trata de una especie que florece tarde en el mes de diciembre, evitándose de esta manera los riesgos de heladas durante la floración que afectan la producción en otros frutales. En resumen, una interesante alternativa productiva tanto para venta de producto fresco como para la transformación industrial para elaboración de diferentes productos (castañas congeladas, en almíbar, puré de castañas, marrón glacé, harina de castaña, entre otros)”, dice.

Cristián Meriño Gergichevich, ingeniero agrónomo, doctor en Ciencias de Recursos Naturales, académico e investigador del Núcleo Científico y Tecnológico en Biorecursos Bioren-Ufro, recalca que la región y la zona sur tienen un gran potencial. Eso sí, agrega que por ahora no se puede pretender competir con las regiones líderes en producción.

“Lo que tenemos que hacer es sumarnos a la producción que ellos tienen y así poder extender la oferta a los distintos mercados, principalmente Francia, Italia y Alemania, que son el principales consumidores de castaña. La región tiene un gran potencial para desarrollar este cultivo, actualmente hay alrededor de seis explotaciones comerciales de castañas y eso significa un incremento importante en 4 años. En 2012 sólo existían alrededor de 8,8 hectáreas”.

TECNOLOGÍAS DISPONIBLES

El castaño es una especie frutal que ha tenido pocos cambios tecnológicos en el tiempo, salvo el empleo de “relativas mayores densidades de plantación” utilizadas en los últimos años con el establecimiento de huertos modernos tanto en Chile como otros países productores.

Esta tipología de huerto es la que permite que el rubro del castaño presente competitividad mediante la mecanización del huerto, particularmente la labor de cosecha, que representa el mayor costo de producción.

Para Cristián Meriño Gergichevich recalca que la región tiene las las capacidades de suelo, pero que quizás se está fallando en el tema de implementación de mecanización del cultivo.

“Por ahí pasa uno de los puntos críticos para el establecimiento de este cultivo y para aumentar la superficie establecida de castañas. Uno de los factores importante ha sido el avellano europeo, donde ya estamos adquiriendo conocimiento por parte de los productores de cómo manejar especies productores de nueces, frutos secos, ricos en aceite”, sostiene.

En este contexto, Meriño agrega que es muy factible que se pueda potenciar esta especie. “Falta un poco de investigación aplicada, más desarrollo y colaboración entre instituciones como la Universidad de la Frontera, el Inia y los productores que estarían dispuestos a fortalecer esta especie”, dice.

Para Miguel Ellena este cultivo presenta buenas perspectivas en la zona sur dada su buena adaptabilidad al entorno. Asegura que variedades de castaño de tipo marrón de origen italiano (Castanea sativa Mill) han presentado buen comportamiento productivo y calidad de fruta tanto en huertos experimentales de Inia Carillanca como a nivel de algunos productores de la región.

Destacan como variedades Marroni di Cuneo, Città di Castello, Marradi, entre otras con sus respectivos cultivares polinizadores (2-3) con buena producción de polen y floración contemporánea con las flores femeninas de la variedad principal (variedades de castaño europeo, algunas variedades euro-japonesas como Precoce Migoule, entre otras).

Para este cultivo, reitera Ellena, se requiere generar un paquete tecnológico que permita modernizar el cultivo como ha ocurrido para otras especies frutales, particularmente en densificación de los huertos y prevención de enfermedades y plagas que hoy no es un problema importante para este cultivo, pero que podría ser a futuro en la medida que crezcan las superficies establecidas con castaños en Chile.

Sostiene que Inia tiene entre sus planes iniciar investigaciones en polinización en las variedades tipo marrón, las cuales no se pueden autopolinizar. “Se busca asegurar mayores rendimientos unitarios. No sólo en la elección de los cultivares polinizadores más adecuados, sino también con empleo de la polinización asistida, tecnología que hemos desarrollado y puesto a punto para avellano europeo con nuestro equipo de trabajo en Inia-Carillanca.

QUÉ CONSIDERAR

El estudio sobre el potencial productivo de este cultivo elaborado por FIA también reveló que en casi todas las nuevas plantaciones se están realizando con frutos de mejor calidad, tal como castañas de tipo marrón en su gran mayoría y ecotipos de castaños seleccionados por Inia, como las denominadas: “Laurel”, “9252” y “Pantano”, las cuales además son usadas como polinizantes de las variedades tipo marrón.

Se constató que son muy pocos o casi inexistentes los productores que están pensando establecer castaña tradicional como cultivo definitivo, pero un número importante que está estableciendo variedades tradicionales con la esperanza de injertarla sobre castañas de mejor calidad.

Las acciones directas para disminuir el nivel de tabique es cambiar las variedades de castaños en huertos tradicionales, lo que puede realizarse mediante el uso de técnicas de injertación o replantes con variedades tipo marrón.

Cristián Meriño Gergichevich académico e investigador del Núcleo Científico y Tecnológico en Biorecursos Bioren-Ufro enumeró los aspectos a considerar a la hora de implementar un huerto de castaño.

– Medir la humedad del suelo es un requisito indispensable y no sólo para este cultivo, sino que para una diversidad de frutales que se puede establecer en la región. El análisis de suelo nos permite obtener un perfil y saber en qué pie está, ya que generalmente esta especie tiene problemas asociados a la humedad

– Es importante un subsolado profundo de al menos 50 cms, además se deben mejorar obras de drenaje. El subsolado se debe realizar cuando el suelo se encuentra con una humedad mínima con el fin de romper el pie de arado.

– El riego es importantísimo. Según las estadísticas de Ciren (Centro de Información de Recursos Naturales) el principal sistema de riego que se utiliza es el por surco y ese es un problema, porque contribuye a que exista más humedad en el suelo y que proliferen los hongos, entonces hay que fomentar el sistema de riego por goteo.

– Lo otro importante es el esquema de plantación. Es importante determinar cuál es la distancia entre hilera y cuál es la distancia sobre hilera, de eso va a depender el crecimiento vegetativo y el proceso de reproducción de la planta.

Hay que considerar al menos 250 plantas por hectárea (al menos un 10% de polinizantes). No sólo la variedad principal debe ser considerada, sino también las plantas polinizantes, las que permitirá obtener los mayores rendimientos. Se debiese aspirar a producir ocho toneladas por hectárea, pero por ahora se está muy por debajo de eso.

– La planta no es muy exigente en cuanto a la fertilización; sin embargo un PH entre 5,5 y 6 es lo más adecuado. Si existe una acidez mayor en el suelo se debe encalar.

– Otro aspecto importante a considerar es la poda. La poda de formación entre el primer y quinto año y después vienen las podas de conducción sobre el quinto año.

– Se debe realizar un buen establecimiento de planta, no enterrarlas demasiado, sino van a tener exceso de brotes laterales.

– En la parte de comercialización hay que considerar la implementación de bodegas para secado, al menos para secar a producción cosechada. Se está cosechando a fines de marzo y abril, donde hay una humedad importante, por lo que la fruta debe ser secada y hay que disponer de un lugar fresco y aireado que permita secar rápidamente esta fruta en un lapso de cinco días a 10 días, para luego llevarla a los puntos de comercialización.

– La vida útil podría ser 50 años. Si bien un árbol de castaño puede durar mil años, un huerto bien manejado, en sistemas sencillos de producción, podría llegar a ser rentable hasta 50 años.

– El establecimiento de un huerto cuesta entre 5 y 6 millones de pesos por hectáreas, inversión que se comienza a recuperar al quinto y sexto año. A los 6 años se habla de las primeras producciones importantes.

Fuente: Campo Sureño

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