Temporada estival de berries termina con baja de 30% en la producción

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El factor climático generó gran impacto en la cosecha, que este año se retrasó alrededor de 12 días. Productores del rubro ya se preparan para enfrentar las lluvias con nuevos métodos.

Si bien hay huertos que todavía están en etapa de cosecha, ya que el proceso se retrasó por las condiciones climáticas, los productores de berries concuerdan que esta temporada estival la producción disminuyó en alrededor de 30%.

Entre las razones de la caída, y la que suena con mayor fuerza, está el factor climático: las lluvias en primavera, las alzas no tan significativas de la temperatura en noviembre y diciembre y, en consecuencia, la menor polinización de abejas, todo lo cual generó un impacto en las frutas.

Por otro lado, los productores comentan que las exportaciones estuvieron relativamente normales, sin embargo, otro factor que incidió esta temporada es la baja del dólar.

Claudio Arriagada, ingeniero agrónomo de la Universidad Austral de Chile (Uach) y gerente de la empresa Apiarándanos del huerto Apicoop, comentó que la temporada fue atípica y que estas condiciones climáticas significaron que algunas variedades bajaran su producción hasta en 50%.

Por otra parte, el ingeniero destacó que a pesar de lo anterior, el atraso de la producción generó que hubiese mucha demanda de mano de obra en enero y febrero. “En mi caso, contraté a personas haitianas y venezolanas”, sostuvo.

Exportación

Aún cuando es apresurado entregar un balance de las exportaciones en cifras, la expectativa es positiva.

Arriagada explicó que “la fruta de la parte norte de Chile, Los Ángeles, Temuco, etcétera, empezó a llegar a Europa con hartos problemas de calidad, después eso nos repercutió a nosotros, entre Paillaco y Osorno, porque los recibidores estaban muy escépticos para darnos los anticipos y tuvieron que esperar que la fruta llegara para empezar a pagar”.

Sin duda, la baja del dólar también golpeó fuerte al gremio frutícola. Sobre esto, el gerente de Apiarándanos comentó que “esta baja de 60 pesos se siente. Ahora, el arándano este año tiene un precio de venta superior al del año pasado, debido a las condiciones internacionales de mercado. Como zona sur no producimos tanto volumen como para influenciar en este mercado, pero en general hubo mayor consumo en Estados Unidos y como los mayores envíos de Chile se fueron hacia Inglaterra y China, se generó una falta de fruta en Estados Unidos y empezó a subir el precio”.

Cambio climático

Las intensas lluvias por periodos extendidos, alzas de temperatura que no son suficientes e incluso un cambio de comportamiento en las abejas, generan impacto en la producción frutícola nacional.

Esta situación ya se registra desde hace un tiempo y así lo reconoce Ramiro Poblete, jefe de la unidad de frutales de Cooprinsem, para quien “se repite una temporada que hace al cultivo de los berries muy sensible a las variables climáticas, esto lo vivimos desde hace varios años. Entonces, el mensaje es que hay que tomar cada vez más en serio el tema de las medidas para mitigar los efectos”.

Entre las medidas que se piensan para potenciar el cultivo de berries y aminorar los efectos del cambio climático, los productores concuerdan, por ejemplo, en la instalación de techos.

“Estamos probando techos mediante un proyecto Corfo en la Región de La Araucanía y estamos investigando para tener datos duros. El cambio climático es un fenómeno que llegó para quedarse y la fruticultura de la zona tiene que ser pensada así”, puntualizó Poblete.

Desafíos

Diferentes desafíos para una nueva temporada se proponen los productores de frambuesas, arándanos y berries en general. En su mayoría coinciden en que es primordial preocuparse de tres aspectos: producir más kilos por hectárea, rotar variedades y mejorar la genética de las plantas.

“Hoy en día un huerto que produce una buena variedad tradicional está del orden de las 12 toneladas por hectárea y las variedades nuevas, que se han generado en los últimos 5 años, están del orden de 25 toneladas por hectárea, con costos de producción similares”, comentó Claudio Arriagada.

En segundo lugar, hay que ser más eficientes en temas como la poda, cosecha, buscar costos mínimos, mejorar los equipos de fumigación y sistema de riego. También comenzar de a poco a convertirse en huertos orgánicos con certificaciones biodinámicas, que estén vinculadas a la producción orgánica, pero con un sentido social y medioambiental.

Y por último, vender más caro. Para ello se deben buscar nichos de producción y venta, u optar por un sistema de exportación directa, que está sonando cada vez más fuerte entre los productores, que si bien tiene más riesgos, permite obtener mejores ganancias.

Fuente: Austral Osorno

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